sábado, 28 de abril de 2012
García Márquez
Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
Efecto Mariposa
¿Y cambiaría en algo si te dijera que nadie te va a querer nunca tanto como yo te quiero?
lunes, 16 de abril de 2012
Me enamora.
Me enamora ese sentimiento desenfrenado por la música.
Me enamora su sonrisa, tan iluminada y llena de alegría.
Me enamora su voz con la cual tiemblo cada vez que dices mi nombre.
Me enamora su simpleza.
Me enamora esa forma de hablar tan loca.
Me enamora esa sensación que siento cada vez que tus brazos me envuelven.
Me enamora esa mirada profunda de ese color marrón que mata mi razón.
Me enamora su pelo indomable.
Me enamora todo su ser.
Simplemente me tiene atada a él y la única salvación es esa llave, que es balanceada de lado a lado frente a mi cara sin yo poder alcanzarla o tocarla.
Puede que esto sea infantil e inútil (cosa que lo es a mi parecer) pero tengo esa necesidad rara de escribirlo a pesar de todo.
jueves, 12 de abril de 2012
Apagóse la queja del herido
cuando la muerte le besó en la frente,
y el vencedor mezcló el grito estridente
al llanto doloroso del vencido.
El campo ensangrentado, entretejido
de escudos, yelmos, lanzas, de repente
percibe el aleteo intermitente
de la Victoria en vuelo descendido.
Los pliegues de la túnica, rizados
por los múltiples dedos de la brisa,
se ciñen a su cuerpo de mujer...
En mis combates, por amor librados,
tratando de apropiarme tu sonrisa,
su imagen victoriosa quiero ver.
Francisco Álvarez Hidalgo
lunes, 2 de abril de 2012
Sin saber
el por qué mi corazón se aceleraba a tal punto que parecía que buscaba romper mis costillas para escapar de aquella cárcel conformaba por huesos tan frágiles e indestructibles a la vez. Saber ahora que sigo enganchada a vos de la peor manera, saber que si te veo moriré por dentro, saber que... No voy aguantar otro día más. Me propuse decírtelo pero estoy acá sentada escribiendo esto que tal vez ni leas por el hecho de que te hayas olvidado de que existo. Sinceramente odio este "no" que ronda por mi cabeza; ese rechazo posible, tan posible como que mañana debo levantarme temprano para ir a clases. Dios, esto es peor de lo que imaginaba o pude imaginar.
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