Las palomas vuelan libres por ahí, mientras que mis compatriotas y yo debemos soportar estas horas de tortura semanal. No podemos escaparnos, el poder de coacción seria fatal para cualquier valiente hombre que desee atravesar el alambrado color plata que nos priva de todas nuestras libertades y deseos.
El arduo labor de planear como salir de aquí es estresante y aun más cuando ves como toda tu fe se quiebra cual cristal contra aquel suelo color gris que con solo mirarlo quita todas las ganas que uno pueda tener de seguir viviendo.
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